La vida sigue adelante y poco se arregla echando una y otra vez la vista atrás, sean dos días o dos años. El sol vuelve a salir, la hoja del calendario vuelve a caer, el despertador nos vuelve a levantar, el mundo vuelve a empezar… y a morir durante las horas de sueño. Cierto es que por mucho esfuerzo que haga uno en revivir y cambiar en voz alta lo que ocurrió, el tiempo y el espacio nunca nos dejan volver atrás.
Así que sí que debería ser sencillo mirar al frente con una sonrisa y guiñar a los días pasados.
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