Hoy habría sido la típica noche en que habría ido a sentarme junto al mar. Todos los recuerdos duelen. Sueño intranquilo, insomnio, pérdida de apetito. Euforia y catalepsia. La duda de si los sentimientos son fruto de la soledad se desvanece. Y sin embargo a la verdadera realidad elijo darle la espalda.
No quiero que la música deje de sonar porque el silencio está lleno de ruido. Y es una realidad que me devuelve la ilusión.
lunes, 24 de noviembre de 2008
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